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Académica Verónica Silva lidera publicación en “Science Advances” que reescribe la historia del Niño del Cerro El Plomo y las jóvenes de Cerro Esmeralda

27 / 07 / 2026

Verónica Silva Pinto, académica de la Escuela de Antropología UDP, acaba de publicar el artículo “Pilgrimage to sacrifice: mechanisms, causes and time of death of the Western Andean Capacocha of the Southern Tawantinsuyu” en la revista “Science Advances”.

El estudio, realizado junto a un equipo de investigadores, amplía la comprensión de las circunstancias de muerte de niños, niñas y jóvenes sacrificados en dos contextos andinos de Capacocha hallados en el actual territorio chileno: el Niño del Cerro El Plomo, encontrado en 1954 en la alta cordillera de Chile central; y las jóvenes de Cerro Esmeralda, descubiertas en 1976 en Iquique, en el desierto de Atacama.

Entre los incas, la Capacocha (Qhapaq Hucha) fue uno de los rituales más destacados: niñas, niños y mujeres jóvenes eran elegidos en sus comunidades y llevados al Cuzco, desde donde partían en peregrinación a las huacas (lugares sagrados) donde serían ofrendados con la creencia de que se transformarían en seres divinos, intermediarios entre su comunidad y los dioses. Esta práctica ritual también cumplía otros fines: apropiación económica, refuerzo ideológico y control sobre las poblaciones sometidas por los estados en expansión.

Para investigar estos casos, el equipo integró tomografía computada, análisis forense, modelamiento biomecánico, isótopos estables y fechados radiocarbónicos. Esta combinación de técnicas hizo posible precisar las causas de muerte, reconstruir los desplazamientos rituales y establecer la cronología de las ofrendas.

La evidencia forense posibilitó revisar interpretaciones sostenidas durante décadas. Por más de setenta años se pensó que el Niño del Cerro El Plomo había muerto de hipotermia tras recibir una bebida alcohólica para inducir el sueño. “La evidencia descarta la muerte por hipotermia y apunta a un traumatismo craneal contundente. En Cerro Esmeralda, los análisis no respaldan la hipótesis de estrangulación. Además, los estudios isotópicos permitieron reconstruir peregrinajes rituales de varios meses, y las nuevas dataciones sitúan estas ceremonias en el período de consolidación inca en los Andes meridionales, antes de la conquista europea”, cuenta la académica UDP.

Por primera vez en un contexto de Capacocha, se aplicó análisis de elementos finitos, una técnica de ingeniería usada para simular el comportamiento físico de estructuras, para explorar la dinámica biomecánica de la práctica sacrificial. Este enfoque permitió modelar el impacto craneal, evaluar su plausibilidad mecánica y fortalecer la interpretación forense del trauma observado en el Niño del Cerro El Plomo. En cuanto a la movilidad, la evidencia sugiere que las jóvenes de Cerro Esmeralda peregrinaron durante cinco y tres meses respectivamente, mientras que el Niño del Cerro El Plomo habría estado en tránsito cerca de nueve meses. Los fechados radiocarbónicos sitúan estas ofrendas en el siglo XV, durante la consolidación del Imperio inca en los Andes meridionales.

“Uno de los aportes más relevantes de este artículo es demostrar que los contextos arqueológicos largamente estudiados no están cerrados ni agotados. Cuando se revisitan con nuevas preguntas, tecnologías actuales y enfoques interdisciplinarios, pueden entregar información decisiva y transformar interpretaciones que durante décadas se consideraron establecidas”, plantea Verónica Silva.

El trabajo muestra, además, que las nuevas tecnologías hicieron posible generar información inédita sin comprometer la integridad de los cuerpos, manteniendo un marco ético para el estudio, la conservación y el resguardo patrimonial. “Es posible realizar investigación científica de alto nivel con cuerpos humanos desde una perspectiva ética y respetuosa. Utilizamos múltiples técnicas, pero siempre privilegiando métodos no destructivos o mínimamente invasivos. En el caso del Niño del Cerro El Plomo, por ejemplo, no se realizó ningún análisis que no pudiera aplicarse también a una persona viva”, agrega la docente UDP.

En conjunto, el estudio revela que la Capacocha no fue solo una ceremonia realizada en la alta montaña, sino un proceso ritual de larga duración mediante el cual el Estado inca articuló peregrinaje, sacrificio y alimentación ceremonial como parte de su expansión política y simbólica en los Andes meridionales.

La investigación fue desarrollada por un equipo interdisciplinario e internacional compuesto por Verónica Silva-Pinto, Marcela Sepúlveda, Eugenia M. Gayo, Pablo Mendez-Quiros, Mario Castro, Lumila Paula Menéndez, Gonzalo M. Rojas-Costa, María L. Cerón, Andrew S. Wilson, Verónica Catalán, Claudio Silva, Ximena Stecher, Pablo Soffia y Domingo C. Salazar-García.

Puedes leer el artículo en el siguiente enlace.

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